sábado, mayo 21, 2011

El providencial y virtuoso acercamiento de César Luis Menotti con el Hockey de Pakistán

El Flaco Menotti es una leyenda viviente del deporte argentino. Su forma de mirar el fútbol y de dirigir equipos se instituye como una filosofía en sí misma: el menottismo. Hoy, la crítica trasandina, que incluye a cada habitante de ese país, se divide entre el menottismo y el bilardismo: dos corrientes que aluden a los entrenadores que llevaron a la albiceleste a levantar la copa mundial de fútbol.

Supuestamente los seguidores de Bilardo, son resultadistas, se interesan por los números sin importar como se alcancen. A los adeptos de Menotti, en cambio, se los asocia al juego bonito, al toque, a intentar jugar bien más allá del resultado final. Un menottista defendía esa postura diciendo que al final el hincha no se acuerda del resultado, sino sólo de la excitación que vive al borde de la cancha. Seguramente Menotti, en su período más exitoso como entrenador a fines de la década de los setenta, consiguió enaltecer la emoción y la grabó a fuego en la mitad de los corazones argentinos.

1978. Argentina tenía el honor de ser la anfitriona de dos Copas del Mundo. La de Hockey, que se jugaba en marzo, y la de fútbol, programada tres meses más tarde. Pakistán ganaría la IV Copa Mundial de Hockey al derrotar por 3-2 a Holanda en la final jugada en Buenos Aires. Los Greenshirts, dirigidos por Abdul Waheed Khan, destacaron por su incesante juego en ataque. Marcarían 34 goles en el torneo y 7 de sus miembros anotarían tres o más goles cada uno. La afición y la prensa quedarían gratamente atraídos por el Hockey de los camisas verdes.

Cesar Luis Menotti fue uno de ellos. Amante del estilo y del ataque basado en la habilidad, encontraba en la técnica pakistaní un referente sublime. Fue así como se dejó caer en la concentración de los asiáticos en la mitad del torneo, aprovechando un día libre de Pakistán, para reunirse con su entrenador, Abdul Waheed Khan. El Flaco quería discutir a fondo con Waheed, cual era su táctica para penetrar defensas cerradas. Y se quedó a ver una sesión de entrenamiento de los mejores exponentes del hockey mundial del momento.

La táctica ofensiva que había ideado Waheed se basaba en un concepto de doble ataque: Si un movimiento en ataque por el flanco derecho fallaba, entonces se hacía todo el esfuerzo posible para inmediatamente iniciar un ataque por izquierda, asumiendo que la mayoría de los bloqueos contrarios se quedarían aún concentrados en derecha. Y viceversa. Este plan de juego era absolutamente revolucionario para la época. A Pakistán no sólo le rendiría frutos para ganar esa Copa del Mundo, sino también el Champions Trophy y los Juegos Asiáticos ese mismo año. Los Greenshirts estaban por arriba de todos.

Abdul Waheed Khan le explicó a Menotti su táctica de doble ataque, así como el uso de los alas abiertas cuando se hacía complejo superar la oposición en la mediacancha. El propio Waheed lo narraba: Le mostré como trabajabamos esto en el entrenamiento, Menotti iba anotando. Luego se despidió gentilmente y dejó la cancha. El resto es historia.

Argentina ganaría por 1ª vez la copa mundial de fútbol derrotando también a Holanda en la final. Tiempo después Menotti le enviaba un telegrama a Waheed contándole lo mucho que le sirvieron los conocimientos que adquirió del Hockey de Pakistán. Una parte del gran logro argentino en la copa mundial de fútbol se lo debía a esa mano bárbara que le habían dado.

Cuenta la leyenda y te la contamos aquí, en amor amarillo.

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Abdul Waheed Khan – Como Jugador
Fue centrodelantero de la selección pakistana entre 1960 y 1966. Jugó 56 TM y metió 52 goles. Fue miembro del equipo que obtuvo la primera medalla de oro olímpica de su país en Roma 1960. En los Juegos Asiáticos Jakarta 1962 marcó 17 de los 33 goles del torneo, record del mayor número de goles marcado por un jugador en un solo campeonato. Se mantuvo como record mundial durante 42 años y actualmente sigue siendo el record nacional de Pakistán. La marca fue batida en la Copa América Ontario 2004, cuando el gran delantero y dragflicker de Ciudad de BA, Jorge Lombi, anotó 26 goles.



¿Sería mucho decir que la generosidad de Waheed con el deporte argentino terminaría por hacerle un harakiri a su propio record mundial como jugador? Sí, nos parece que sería mucho decir. Pero al menos así cerramos el círculo.

3 comentarios:

pablo dijo...

La jugada de Menotti fue genial pues no sólo compartió un entrenamiento con Pakistán. Como fue en medio del torneo, el Flaco pudo ver en cancha el gran juego de los Greenshirts y pudo comprobar in situ cómo ese gran equipo abría las defensas rivales. Nada menos que desde cuartos de final hasta levantar la copa.

Waheed no lo dice, pero en el fondo lo sabe.
Años más tarde escribiría el libro "How to become a World Champion"

Andy Stroppiana dijo...

Estimado Pablo. Muchas gracias por la nota. Como trasandino debo confesar que no tenia idea del aporte del hockey, y del entrenador Pakistani, para lograr nuestra copa del mundo en el ´78. Menotti siempre se destaco por amar el buen juego, y al igual que Bilardo, el buen trato a la pelota. Como amante del juego colectivo, Menotti tuvo decisiones dificiles que tomar; dejo afuera a Maradona en el Mundial 78 a pesar de la enorme influencia que a sus 16 años ya tenia en la cancha y en los entrenamientos. Por suerte contaba con grandes valores, aunque se ve que el juego colectivo, y su planificación también tienen ahora sabores asiaticos. Increible!. Una anécdota muy rica, en su epoca de jugador, le endilgan al "flaco". Si bien recuerdo, cuando jugaba en Huracán... una vez un compañero de equipo, luego de un pase, le gritó... "pero dale flaco corre...". El flaco, sabiamente le respondió; ¿Para que voy a correr yo!?.... "Que corra la pelota!!!". En fin, sabias palabras...
Te mando un abrazo, gracias por tus notas, a el amor a tu deporte favorito, y a tu camiseta que tanto se aprecia transmitis...
Andy Stroppiana
Buenos Aires, Argentina

Andy Stroppiana dijo...

Pablo... ahora escribo como Bilardista:
Creo haber escuchado que tanto el Flaco, como Bilardo, tenian un amor a ciegas con la "pelota". Ellos eran los unicos. En las charlas que Bilardo promediaba en los entrenamientos, dentro del campo de juego, no dejaba que nadie.. "y hasta al Diego" sentarse sobre la pelota. Por respeto y cariño al bien tan preciado; la pelota. Enseñanzas que sus filosofas palabras confianban transmitir a sus jugadores y equipos...
¿!Sera por eso que ..., en la Bombonera, en su speach de su retiro..., Maradona, luego de su mea cumpa -como persona-, dijo:..."...pero la pelota no se mancha!?".
Creo yo, todo tiene su razón de ser, y si los valores se inculcan desde temprano, perduran infinitamente en el tiempo.
Nuevamente muchas gracias, un fuerte abrazo,
Andy Stroppiana